Página 152 - Narrativa Gráfica. Los entresijos de la historieta. Ana María Peppino Barale. Coordinadora.

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la puta que te parió, porque vos me conocés, sabés que hay, además
porque hay dos minas más que hacen historieta y que hacen humor.
O sea, que no es que tenga una cosa personal contra mí [.].
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De esta forma, se impide fundar genealogía y registrar la historia de
las creadoras como hecho significativo en el campo.
Los mecanismos de exclusión se inician en el mercado histo-
rietístico que está constituido por editores varones, quienes deciden
qué es publicable y qué no. Por otro lado, cuando reconocen el talento
de una mujer lo enmarcan como masculino. Así, Patricia Breccia por
ejemplo, recuerda un comentario sobre ella que escuchó que Crist le
hacía a Andrés Cascioli -director de la revista
Fierro
en los ochenta-
en la Bienal de Historietas de Córdoba, "esta mina dibuja como los
dioses porque dibuja como un tipo".
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En relación con la percepción de los editores, se encuentra un tó-
pico común que exige que las historietistas y humoristas gráficas de-
ban dedicarse a "temas de mujeres". Quienes han podido desmarcarse
de este mandato, deben sin embargo, trabajar sobre las ideas de otros
para un público masculino. Esto también es referido por Breccia:
[.]
últimamente tuve que laburar para Europa con guiones de Ba-
rreiro, porque era la única manera de meterme, en donde yo tuve
que hacer un dibujo clásico, que me costó muchísimo porque no es
mi dibujo. Y donde, obviamente con un guión hecho por un tipo, a
la mina se la violaba, se la hacía mierda, se la cogía todo el mundo.
Y bueno, me costó muchísimo hacerlo. Pero después se terminó,
no lo hice más. Y lo hice justamente porque acá no tenía laburo".
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Como podemos apreciar en el testimonio, las expresiones artísticas
en el campo historietísco están atravesadas por la tensión entre arte
y mercado que afecta la producción de las y los agentes del campo. Es
decir que además de ser una narración en la que creadores/as expre-
san a través de la gráfica y el guión ideas, valores, identidades a través
de una historia, también se trata de un producto que busca insertarse
como tal en un mercado competitivo que se mide en la cantidad de
lectores y lectoras que consumen las tiras en revistas y periódicos.
Además se puede apreciar como a partir de la coacción económica y
la exigencia de realizar material rentable que contraría la posición de
creadora, la autora debe renunciar al trabajo propio para a adaptarse
al mercado o renunciar a publicar.
Con respecto a los mecanismo de subordinación de lo femeni-
no a lo masculino, Breccia relata otro episodio que ejemplifica cómo
20
Claudia Ferman,
Política y Posmodernidad. Hacia una lectura de la antimodernidad en Lati-
noamérica
,
p. 200.
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Entrevista con Patricia Breccia, Buenos Aires, marzo 2010. En prensa.
22
Claudia Ferman,
op. cit.,
p.190.